Oftalmología Pediátrica | LEUCOCORIA O PUPILA BLANCA

La leucocoria, pupila blanca o reflejo pupilar blanco es un signo clínico de gran relevancia en los niños y precisa revisión oftalmológica por la importancia de algunas de las patologías que puede representar.

Generalmente, este signo de la pupila blanca es percibido por los padres en los primeros meses o años de vida de los niños.

Las principales enfermedades que se deben descartar en la consulta del oftalmólogo son:

·         Retinoblastoma: neoplasia maligna intraocular más frecuente en niños. El 40% de los casos de retinoblastoma es de causa hereditaria y generalmente aparece entre los 18 meses y los dos años de vida. El avance en el tratamiento de este tumor ha hecho que los porcentajes de supervivencia sean elevados.

·         Vítreo primario hiperplásico persistente: enfermedad producida por una regresión incompleta del sistema vascular fetal intraocular. Generalmente es diagnosticado entre los 3 y 8 meses de vida y puede afectar al desarrollo normal del ojo con un pronóstico visual pobre.

·         Enfermedad de Coats: enfermedad vascular de la retina caracterizada por múltiples aneurismas que producen exudación y pueden llegar a desprender la retina. El desprendimiento de retina es lo que produce el signo de la pupila blanca.

·         Retinopatía del prematuro: enfermedad vascular de la retina que afecta a los lactantes prematuros de bajo peso al nacer. El pronóstico es muy variable dependiendo de la gravedad y la localización de las lesiones.

·         Catarata congénita: los niños que presentan una catarata congénita suelen tener baja visión, ojo vago, estrabismo, nistagmus y pupila blanca. Las cataratas que tienen riesgo de producir ojo vago deben ser operadas en los primeros años de vida.

·         Toxocariasis: enfermedad infecciosa poco frecuente pero que debe ser tenida en cuenta en el diagnóstico diferencial de la pupila blanca.

·         Enfermedad de Norrie: los varones con esta enfermedad ocular suelen presentar desprendimientos de retina dando lugar a una pupila blanca o leucocoria. También pueden presentar alteraciones auditivas y trastornos  mentales asociados.

Aunque no es frecuente la aparición de la leucocoria en los niños, es importante saber que es un síntoma de alerta ante el cual el oftalmólogo debe realizar una exploración del fondo de ojo para descartar enfermedades oculares de gran importancia.