Oftalmología Pediátrica | DIABETES EN LOS NIÑOS

El 90% de los niños que padecen Diabetes Mellitus es de tipo I, por alteración en la producción de la insulina. La Diabetes mellitus tipo 1 se caracteriza por tener insuficiente nivel de insulina, hormona necesaria para normalizar los niveles de azúcar en la sangre (glucemia) y por lo tanto estos son superiores a los normales.

En España, dependiendo de las comunidades Autónomas, cada año se diagnostican entre 20 y 25 niños por cada 100.000 menores de 14 años.

Con el trascurso de la enfermedad, la presencia continua de glucosa en sangre puede dañar las distintas partes del organismo, siendo las más afectadas los riñones, los ojos, el sistema nervioso de las extremidades, corazón y vasos sanguíneos.

En el caso de los niños diagnosticados de diabetes tipo 1, la primera revisión oftalmológica debe realizarse entre los 3-5 años de detectarse la enfermedad. Durante los primeros 20 años de la enfermedad, casi todos los pacientes diabéticos tipo 1 suelen desarrollar algún grado de retinopatía diabética.

La retinopatía diabética es una enfermedad vascular de la retina y una de las principales causas de ceguera de estos pacientes. El tiempo de evolución de la enfermedad y el mal control metabólico son los factores que más influyen en su desarrollo y evolución. La retinopatía diabética, en los estadios iniciales, no da sintomatología por lo que se deben hacer revisiones completas oftalmológicas, al menos, una vez al año.

La retinopatía diabética puede ser:

·         No proliferativa leve: en la que aparecen microaneurismas, que son dilataciones de las paredes de los vasos sanguíneos de la retina.

·         No proliferativa moderada: aumenta la permeabilidad de los vasos, dejando pasar a través de ellos, grasa y sangre que forman exudados duros y hemorragias. También pueden aparecer exudados blandos que son característicos de obstrucciones vasculares.

·         No proliferativa severa: todas las lesiones anteriores aparecen de forma importante y algunas partes de la retina empiezan a dejar de recibir sangre enviando al cuerpo señales para que hagan crecer nuevos vasos sanguíneos.

·         Proliferativa: se caracteriza por el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos en la retina y superficie del vítreo que se pueden romper con facilidad.

Aproximadamente la mitad de las personas que tienen retinopatía diabética proliferativa padecen edema macular, que se produce por acúmulo de líquido exudado de los vasos sanguíneos que se acumula en la zona central de la retina, denominada mácula. Esta la causa más frecuente de pérdida visual en los pacientes.

Además lo pacientes diabéticos tienen más probabilidades de sufrir cataratas y glaucoma que la población sana.

Es muy importante que tanto los niños diabéticos como sus padres conozcan la importancia de las complicaciones oftalmológicas de esta enfermedad y realicen las revisiones oftalmológicas de manera periódica para poder hacer un diagnóstico y tratamiento precoz en el momento en el que empiecen a aparecer los primeros síntomas.